Luchando por no perder la cordura

La idea de contar esta experiencia surgió en Twitter. Empecé hablando de algunas cosas y terminé soltando toda la sopa. Al final junté los tweets como piezas de un rompecabezas y pensé que hacían una historia medianamente interesante. La comparto aquí sin otra intención que la de contar mi historia. No me interesa decirle a la gente cómo deben vivir su vida y si deben o no probar tal o cuál droga. Esa es decisión de cada quien.

Al principio te sientes bien. Piensas que tienes el control y puedes parar cuando quieras. Sientes cosas que no imaginabas posibles. Te llenas de euforia. Te diviertes y descubres que hay más de una manera de ver el mundo. Los 'bajones' son leves. Hay complicidad y unión con quienes la consumes. Ellos te cuidan y te aconsejan para que no te mal viajes. Además siempre hay alguien que te ayuda a conseguirla a buen precio o a cambio de algún favor. No te preocupes, sólo mídete y verás que no pasa nada. Además, tú nunca caerías tan bajo como 'aquél'. 

Las fiestas, los raves, la música, el sexo, los amigos, la ciudad, el campo, la naturaleza, el sentido del tiempo, aún estando sola... toman otra dimensión, que se multiplica por millón. Todo es mejor. La vida es mejor. Te sientes muy bien, como nunca antes te has sentido. Los problemas se hacen pequeñitos, porque viéndolo bien no importan tanto: El mundo está ahí para hacerlo tuyo y disfrutarlo todito.

Total, que es una maravilla… Hasta que te da el primer 'bajón' gacho. Te sientes muy mal. Una mierda. Juras que estás dispuesta a hacer cualquier cosa con tal de sentirte mejor. Repites una y otra vez 'No lo vuelvo a hacer'. Empiezan los problemas de dinero. Pides prestado y te vas quedando sin amigos. Además de los amigos también pierdes peso y tu sistema inmunológico se va quedando sin defensas. Te enfermas de todo. Aceptas que eres adicta.

Eres adicta, pero también te sientes más creativa. Ves el mundo diferente y te convences de que los mejores artistas de nuestro tiempo seguramente se inyectaron hasta salsa picante con tal de conseguir inspiración. Como tu mente es más creativa y trabaja a mil te sientes parte de ese selecto grupo de artistas y encuentras romántica tu adicción.

Te enfermas cada vez peor y estás casi en los huesos. La familia pregunta qué pasa y mientes: Gripe, dieta, depresión, etc. No se dan cuenta o no quieren ver que te has metido en serios problemas. Te miran raro pero se conforman con explicaciones vagas. Un día te llega el bajón más fuerte que has sentido en la vida. Crees que no lo sobrevivirás. Te ves al espejo y no te reconoces. Decides que no quieres volver a pasar por eso y te propones dejar la droga. Total, tú tienes el control, ¿No? Pues no. No lo tienes. Fallas miserablemente. "Última y ya." Intentas otra vez. Vuelves a fallar. Te comportas como 'aquél' que daba pena. ¿Recuerdas? Entras en un ciclo que se repite una y otra vez. Cuando dices "esta es la última vez" sabes que es mentira. Te deprimes muchísimo.

Es como tener el peor novio de todo el mundo. Estás locamente enamorada pero él te trata peor que una mierda. Hace que te endeudes, te prostituyas y vendas cualquier cosa que tengas con tal de complacerle y tenerle siempre contigo. Te quiere sólo para él, te aleja de todo el mundo y te dice que debes dejar de hablarle a tus amigos de toda la vida. Ellos tampoco quiere verte mientras sigas con ese "él". ¿No es cierto?

Si despiertas y no está contigo lloras, te da diarrea, te da ansiedad, te da depresión, empiezan las alergias, te duelen los músculos. Se te quita el hambre, pero no importa porque tu estómago no soporta alimentos. No tienes sed, pero estás deshidratada y te obligas a tomar algo de agua. La piel se te reseca y parece como si estuviera cubierta por pecas de mugre que no se quitan con nada. Deseas no haber despertado nunca y cierras los ojos para pretender que está ahí, junto a ti.

Te sientes imposibilitada para hacer o disfrutar algo, cualquier cosa. Imposibilitada de enfrentar la vida sin las drogas. No estoy hablando sólo de una incapacidad para pasar un día sin ponerte high, también incluye la incapacidad para hacer las cosas básicas de la vida, como socializar. Todos te parecen idiotas y los odias porque no te entienden. Y no te pueden entender porque no han vivido lo que tú estás viviendo.

Tu familia y amigos intervienen. Intentan ayudarte. Algunas veces sientes que te ven con lástima y eso te deprime más. ¡Hasta que finalmente lo consigues! Sufres severos ataques de ansiedad y pánico pero te mantienes sobria durante un buen tiempo. Todos están orgullosos de ti. Ves la cara de alegría y alivio de tus padres. Finges alegría también. Sabes que todo es falso pero no quieres defraudarlos de nuevo.

Tu cuerpo sana, recuperas peso y color. Regresas al colegio y haces lo que hace todo el mundo, pero siempre estás pensando en una dosis más. Te deprimes porque sabes que tu 'recuperación' es falsa. Quieres más. Tu cuerpo te lo pide. Despiertas cada mañana convencida de que no debiste dejarla. Pasas días enteros pensando únicamente en eso. Sentirás ansiedad, depresión y te entrará en la cabeza la idea de que nunca serás feliz aunque la gente diga que tienes todo para serlo y que eres bella e inteligente. Sonreirás y prometerás que pronto estarás bien, pero por dentro sabes que te estás asfixiando.

Suplicarás porque tu cuerpo se quede quieto un rato y tu mente deje de martillar las mismas cosas una y otra vez. Cuando te estás rehabilitando es como intentar dormir a lado de un edificio en construcción. Algunas veces pensarás que hubiera sido mejor morir en aquella sobredosis, porque ahora existes, pero estás atrapada luchando por no perder la cordura.

La vida continúa. Tu familia, amigos, escuela, tus cosas etc. Pasan cosas que te distraen y en ocasiones hasta logras emocionarte. Con el tiempo llegas a creer que tu vida ya no depende de la droga. Tienes dinero otra vez y recuperas la confianza de las personas que quieres. Haces planes. Ya no tienes miedo. Sonríes genuinamente, pero... el resto de tu vida estarás consciente de que si ya lo hiciste una vez 'podrías' superar el dolor nuevamente.